Ya hemos entrado en la segunda semana del curso de E-learning and Digital Cultures, y la verdad es que me ha hecho pensar. Primero recordé un trabajo que tuve que hacer sobre el futuro de la escuela, en ella hablaba de lentillas de realidad aumentada (un paso más allá en mi opinión del proyect Glass de Google) en el que cualquier superficie, como por ejemplo paredes al estilo del vídeo de Cornig “A day made of glass”. Llenas de información, porque la infoxicación se vería como un fenómeno natural del mundo real en el que viven y la escuela sería un lugar para desarrollar conductas adaptativas. Describía un futuro que en lugar de libros o notebooks se pudieran usar gafas de realidad aumentada donde cualquier superficie fuera un lugar en el que escribir o pintar y el aula pudiera ser única para cada alumno con elementos comunes. Si, estoy hablando de un futuro utópico pero que a fin de cuentas no se diferencia de lo que pasa en la actualidad. Un ejemplo serían las plataformas Coursera, donde cada alumno tiene su entorno personal de trabajo y donde hay una zona común donde compartir información e ideas. Lo único que cambio es el portátil o la tableta, por nuevas superficies y tecnologías, mirando en el horizonte que señalan tecnologías como la mesa interactiva o el Holodeck de Microsoft Reasearch.

Pero todos estos cambios necesitan una razón de ser. El mundo no cambia porque algo sea ad hoc, el cambio se da porque es necesario, a veces porque es mejor. ¿Estas tecnologías mejorarían la enseñanza? Me remito a la pizarra digital. Tener una superficie amplia que los niños vean cómodamente y sobre la que escribir esta bien, pero tener una superficie amplia en la que poner un video ilustrativo y con el que poder interactuar según las circunstancias esta mejor.

Como todo, la utilidad depende de los conocimientos que tenga el maestro o profesor de la herramienta. Por muy buena que sea esta, o por muy creativo que sea el maestro es un límite que repercute en el aprovechamiento del potencial de la pizarra. (Un querer y no poder un tanto descorazonador, pero bueno, la practicas no dieron para más).

Uuuy, creo que después de leer esto habré dejado a más de uno circunspecto. Reconozco que quizás el cambio de paradigma respecto con el que hemos crecido puede ser chocante. Pero tampoco es algo tan rompedor, simplemente una actualización de hardware del proyector de la escuela a gran escala.

Tampoco podemos ver a la tecnología como “El MAL”, es algo a lo que tenemos que adaptarnos. Los seres humanos no estamos hechos de piedra, nos moldeamos a ambiente en el que vivimos y lo moldeamos para que se adapte a nuestras necesidades. A veces, llegamos a pensar que la tecnología de antaño es mejor que la actual porque ya estamos adaptados a ella y a eso lo llamamos natural en lugar de pensar que en realidad lo único natural es el cambio en si mismo.

Internet ha modificado, lo queramos o no, como funciona nuestro cerebro (os doy 10 segundos para que flipeis y os llevéis las manos a la cabeza… bien, sigo…) por ejemplo ya no necesitamos memorizar grandes cantidades de datos inútiles que podemos googlear fácilmente, simplemente necesitamos adquirir la destreza para realizar esas búsquedas y saber discriminar la información que nos interesa de las mentiras o la paja.

También cambia nuestras costumbres, solo hay que pensar en el cambio en nuestra forma de reaccionar cuando no lográbamos localizar a alguien el mundo repleto de cabinas telefónicas y el mundo actual de los teléfonos móviles y smartphones con GPS.

La tecnologia cambia la forma en que las redes de neuronas de nuestro cerebro interactuan gracias a la plasticidad neuronal. Cambian y se crean nuevas costumbres, se crean nuevos contextos con nuevas normas sociales que a su vez cambia la forma en que se ve y se usa la tecnología, cambiamos el concepto que tenemos de esta y estos los se dan… cada vez más rápidos.

A muchos les preocupa más este cambio rápido y difícil de seguir que los peligros que se esconden en el mal uso una tecnología. Cada pocos años el mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados mientras que nosotros tratamos de alcanzarle, y ver como todo cambia sin habernos acostumbrado a la situación anterior y sin poder hacer nada al respecto creo que afecta a nuestra sensación de seguridad. Quizás sea como andar sobre una colchoneta de aire a medio inflar junto con la sociedad que nos rodea. El suelo inestable nos hace tambalearnos, y cuando parece que ya le hemos cogido el truco vuelve a cambiar, no es de extrañar que algunos terminen con ganas de apearse del colchón para sentir de nuevo tierra firme bajo los pies, y en ocasiones de no volver a subir.

Otra cosa a tener en cuenta es como vemos la tecnología. El no conocer su funcionamiento hace que la mitifiquemos, mi ejemplo favorito de este fenómeno es la asociación que hicieron los antiguos griegos de las tormentas eléctricas con la furia de Zeus. En el corto de Inbox vemos en forma de metáfora esto mismo, una bolsa de papel mágica que se rompe y ya no tiene solución, ¿como funciona un DVD o un disco duro?, ¿como funciona un smartphone?, o tu ordenador y ya palabras mayores, ¿el gran colisionador de hadrones? A medida que la tecnología avanza se vuelve mas compleja. Y aquí esta la clave de los nuevos timos, llegamos al punto en que:

“Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada terminara siendo indistinguible de la magia” Arthur C. Clarke.

Y de eso se aprovechan los vende humos curalotodo, hablando un lenguaje pseudocientifico incomprensible (básicamente porque lo que dicen no tiene ni pies ni cabeza ni ná) induciendo a la gente a ejercer un acto más de fe que de razón, por eso también es importante que junto a la tecnología vaya una cultura científica, pero eso es materia para otro post.

El cambio no es algo moderno aunque en nuestra corta vida nos parece que es novedad, a lo largo de la historia de la humanidad se han ido dando estos cambios, la música, la escritura, las palomas mensajeras, la radio, el telégrafo, la televisión, los teléfonos todas todas estas formas de transmitir información y comunicarse en la actualidad han convergido en un punto, Internet. Para pánico de muchos. En estos últimos años le ha llegado el turno a la educación, el e-learning y sus variantes se han abierto paso al gran publico. La educación tal y como se conoce también esta cambiando, se siguen usando métodos de hace dos siglos pero con menos mano dura. No creo que digamos adiós a mochilas cuadernos y libros en unos cuantos años.

Durante las practicas aprendí a usar una pizarra digital porque en la universidad nadie nos enseñó ni dieron muestras de saber usarlas. Quizás la lección más dolorosa de la carrera es: Si el profesor no se adapta a la realidad, el que paga es el alumno.

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